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ANTE LA CRISIS, ES URGENTE UN CAMBIO DE ACTITUD

Por: Arq. Edler Castellanos, Presidente de la Federación Centroamericana de Arquitectos (F.C.A.)

La crisis política de Honduras, ha sido un tema que ha generado un gran debate a nivel mundial. Ha sido impresionante la cantidad de teorías que han surgido para explicar las causas, consecuencias y diferentes escenarios a cada una de las posibles soluciones. Ha sido interesante conocer los puntos de vistas de un sin número de especialistas en el ramo tratando este asunto; los “hubiéramos” son infinitos, pero la realidad es que lo ocurrido es un hecho irreversible e independientemente de su desenlace, los hondureños y centroamericanos, en general tenemos que afrontar las consecuencias con mucha entereza y sobre todo con voluntad y compromiso para construir un nuevo rumbo, que aunque no tenga garantía de éxito, genere cambios a la forma de afrontar nuestra realidad.

Me atreveré a hacer una pequeña comparación de la realidad hondureña, con lo que sucede al interior de nuestros gremios profesionales. Siempre lo he dicho y ahora con mayor fundamento, nuestros colegios de arquitectos son EL REFLEJO de lo que cada uno de sus miembros quiere que sea. Igual ocurre con nuestros países: éstos son el producto del esfuerzo que ponemos sus habitantes.

Como gremio, nuestra principal preocupación es garantizar el libre ejercicio de nuestra profesión, que haya un respeto al arancel de honorarios, y compartimos el sueño de que todos los arquitectos de la región seamos competitivos para hacerle frente a los efectos de la globalización y a los tratados de libre comercio. Pero, ¿Cómo generamos el ambiente para que esto realmente se cumpla? ¿Cómo hemos contribuido para que en nuestros países se genere un clima atractivo para la inversión y exista suficiente trabajo y capital para que prevalezca el respeto a los aranceles de honorarios? ¿Ha sido efectiva nuestra participación en los espacios que se nos brinda en cada una de las instituciones gubernamentales? ¿Hemos sido verdaderos propulsores de iniciativas que motiven la aprobación de políticas locales y/o nacionales que contribuyan al desarrollo de nuestros países y que el impacto sea mayor trabajo para todos? ¿Hemos sabido retribuir al estado la oportunidad que se nos brindó para obtener un título profesional?

La participación de los agremiados en nuestras asambleas, reuniones, eventos y actividades es un importante reflejo de nuestro pensamiento y de la forma como hemos sido educados: “confiamos que otros sean los responsables de solucionar los desafíos o problemas para que se nos garanticen condiciones adecuadas para nuestro desarrollo personal”, pero cuando estas condiciones peligran o no se dan, abundan las manifestaciones de culpabilidad olvidando que también hemos sido responsables de lo ocurrido por nuestra indiferencia.

Nuestro futuro está  en un cambio de actitud. Si estamos en contra del ejercicio ilegal y cansados que nuestras autoridades no hagan nada para combatirlo, cambiemos nuestra actitud y denunciemos todos los casos que conocemos y lo que es más, involucrémonos dando el apoyo adecuado a nuestras juntas directivas. La mayoría de ellas no cuentan con los recursos económicos necesarios que permita pagar suficiente personal para un eficiente control.

Si queremos que haya mayor contratación de arquitectos, procuremos hacer bien nuestro trabajo. Seamos respetuosos con nuestros códigos de ética, cobremos lo justo y en esa misma proporción, cumplamos nuestras responsabilidades con profesionalismo. Los aranceles de honorarios mínimos no sólo implican que los clientes cumplan con el pago establecido. Detrás de este pago está nuestra responsabilidad profesional y ética de cumplir las expectativas de satisfacción de nuestros clientes.

Si queremos que haya más trabajo para los arquitectos, propiciemos un ambiente adecuado para ello. Contribuyamos con la legislación local y nacional para que contemos con ordenamiento territorial, planificación urbanística, normativas, etc.… Mucho de este trabajo se podría generar a través de las escuelas de arquitectura, proyectos de tesis, servicios sociales de nuestros agremiados, etc... pero sobre todo, convirtámonos en una fuerza profesional que tenga incidencia en la estructuración de todo este marco jurídico, al que nosotros tendremos la responsabilidad de darle fiel cumplimiento. Si todos nuestros municipios contaran con reglas claras y un control efectivo, el que podría realizarse desde nuestros colegios, no se contratarían profesionales ilegales ni existirían usurpadores de nuestra profesión. Este marco jurídico deberá acompañarse de un reforzamiento al código procesal penal tipificándose adecuadamente el ejercicio ilegal, de esta forma se evitaría que los municipios permitan la construcción de obras que no sean diseñadas ni supervisadas por los profesionales adecuados. Lamentablemente no existe conciencia pública que esta falta de control incrementa la vulnerabilidad de toda la población, lo que es un claro atentado contra la salud pública.

Por otro lado, si tuviéramos conciencia de que los principales problemas de nuestros países no están en sus ciudades capitales, aseguraríamos trabajo para una gran parte de nuestros agremiados. ¿Cuántos recursos municipales se invierten mal por no contar con una adecuada supervisión o formulación? Tenemos una gran cantidad de agremiados que perfectamente podrían ser contratados para ejecutar supervisiones por horas o por días, pagados conforme al arancel y que no significaría una gran erogación de recursos para estos municipios. Existe esa posibilidad, pero para ello, tenemos que cambiar nuestra actitud y tenemos que salir de las grandes ciudades. El desarrollo de nuestros países está en el 70% de sus territorios y que no coinciden con sus ciudades capitales. Esta proporción es aún mayor si consideramos que nuestros servicios sólo se le dan al 15% de toda la población, lo que significa que hemos desatendido a más del 85% de nuestros compatriotas, en su gran mayoría de las clases más desposeídas, contribuyendo a incrementar el desequilibrio de todo el sistema socioeconómico. Esta es la misma asimetría que presentan las acciones del éste en relación con la naturaleza.

La crisis, por lo tanto no sólo se circunscribe a Honduras y es el producto de esta indiferencia. Hemos delegado completamente nuestra responsabilidad de participación y de intervención en la urgente solución de los grandes desafíos que tienen nuestros pueblos. Hemos dejado completamente la responsabilidad a unos pocos, sin reclamar y lo que es peor, sin moral para hacerlo por habernos convertido en cómplices de cuanto sucede. Los arquitectos, poseemos una formación y una visión que nos dan la capacidad de imprimirle una dimensión humanista a las soluciones técnicas que nuestra sociedad requiere. Por otro lado, contamos con una organización formal. Tenemos que hacer uso de ella de una manera más beligerante y desprendernos del “individualismo gremial” y hacer valer nuestra función social contribuyendo con el estado en la solución de sus problemas, en el área que nos compete.

En la medida que todas las organizaciones civiles y profesionales nos juntemos para construir un verdadero plan de nación a largo plazo y nos involucremos con voluntad en su seguimiento, podríamos generar un desarrollo que sustente y nos asegure empleos dignos y una mejor calidad de vida para todos.